Y hoy hace tanto tiempo que no nos buscamos, que se me olvidó el valor de las miradas escondidas por la calle, el sentido de las medias sonrisas, lo que era desgastar mi vida rozando la tuya.
Me olvidé del sabor de los orgasmos cuando no eran tus sábanas las que me daban cobijo, de cómo perder el norte buscando tu sur y sentir que allí es donde quería estar.
Olvidé las largas tardes buscando lugares secretos, como presos condenados por vivir como queríamos, alocados, sin ataduras ni prejuicios.
Y hoy hace tanto tiempo que no busco tu luna, que creo que es cierto eso de que no querías ser hombre lobo sólo de vez en cuando, que puede que el juego de los fugitivos haya llegado a su fin, que quizás ya hay alguien que consiguió que todas tus lunas sean llenas.